Gerardo decidió construir su bodega de vinos
y taberna, y así fue, pero en el transcurrir
del tiempo, eran cada vez más los que degustaban
de su cocina familiar.
La taberna, convertida en casa de comidas, obtuvo el
reconocimiento a su esfuerzo y su buen hacer al frente
de los fogones, así
pues, cada vez más los clientes de Casa
Gerardo nos visitan en demanda de nuestros exquisitos
guisos y carnes.